SIMPLEMENTE PULGUITA

Pulguita es una amiga de la adolescencia, una muy buena amiga, a la que todos deseábamos, pero no era un deseo carnal, no, ella era muy perfecta para ser circunscrita a ese tipo de abstracción, ella era por así decirlo un ser virginal y asexuado con el que podías compartir las horas sin necesidad de una erección porque su nariz perfecta, sus ojos con una mirada que te reducía al encogimiento absoluto y su voz como un susurro te envolvían hasta dejarte sin voluntad, babeando literalmente, a su merced. A la que todos deseábamos como  se desea una estrella, un valor, una cualidad que te haga mejor persona. Esa era ella, una mejor persona.

Claro, luego de mi servicio militar nunca más la vi, ni supe de ella hasta que un día escribí su nombre en el buscador de Facebook, y me enteré con sorpresa que se casó con lo peor del barrio, un patán aprovechador que seguramente la mancilló aprovechando su ingenuidad. Ahora tiene 5 rollizos hijos, y está tan cambiada que no es ni la sombra de la pulguita que conocí. Por un momento pensé en contactarla, pero finalmente primó la cordura, y he optado por quedarme anclado al pasado, a esa pulguita etérea, inalcanzable, inmortal.    

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