Miniatura asombrosa

Alguien puso unas semillas en mi mano: 
treinta árboles mañana, 
un bosque cincuenta años más tarde; 
aves encontrarán el sur en esos árboles 
y lobos encontrarán cobijo
 y las hormigas crecerán como un cuerpo
entre las raíces ciegas y soñolientas
y alguna vez una casa y otra casa
construirán esas maderas
y el invierno bajará en sedimentos
y el otoño con su total hastío
pondrá sus pies pesados
sobre los troncos gruesos y no los vencerá. 
Nada hará que se quiebren.
 Y dentro de cien años cien hombres
serán hombres felices amando a sus mujeres
bajo esos techos amplios,
 un perfume de bosque flotara todavía
en los hijos que lleguen,
el mundo será el mundo y la noche la noche
 las lechuzas de entonces tendrán ojos más grandes
 y comerán gorriones lo mismo que alacranes
 y el ratón será mínimo como un insecto extraño, 
su pálida pelambre lo volverá invisible
 de noviembre a febrero, y no tendrá enemigo:
 ni el águila ni el hombre, si acaso, la serpiente. 
Treinta árboles mañana, 
flores malvas y rojas creciendo en ese bosque... 
Ayer, unas semillas que alguien puso en mi mano
 y que yo lancé al cielo. 



Jorge Galán
Category: 0 comentarios

0 comentarios:

Publicar un comentario