PARA ENTRAR EN MATERIA

Poseemos
una pulgada de tierra y ya nos creemos
casi igual a los dioses.
Todo se debe al esfuerzo de nuestra propia mano
nos decimos
y henchidos
a la mesa nos sentamos para que el mundo nos lo diga.

Nos olvidamos
que en medio del hartazgo hace su entrada muerte
que la mísera tierra se nutrirá de nosotros
y lo que luego nos sobre
si es que algo sobra una vez cubiertos
nuestros huesos
volverá a florecer para otro hombre
que sentado a su mesa
dirá -alguna vez-
que todo se debe al esfuerzo de su mano.

Por Mario Contreras Vega, chileno.
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